Sin duda muchas de nuestras acciones o actitudes ante la vida, pueden tener su explicación en nuestros orígenes familiares.

A veces ese origen se toma de estímulo y muchas otras de pretexto.

Cuando esto último ocurre, bajo mi punto de vista, no podemos pasarnos la vida culpando al pasado o a las decisiones que nuestros mayores tomaron por nosotros.

Hay un momento en la vida del desarrollo del ser humano en que puede y debe hacerse cargo de su actuar y en caso necesario buscar el apoyo requerido para superar ese pasado por ejemplo de escasez o mediocridad, de violencia y abusos en los que pudo crecer.

En síntesis pues, no podemos pasarnos la vida justificándonos en el pasado o pretextándolo para no dar lo que demanda nuestro presente.

Ocurre lo mismo en la cosa pública.

Los gobernantes no pueden pasarse la vida culpando a los que se fueron porque precisamente fueron electos para que corrigieran esos males de antaño porque además su discurso es ese, llegar para no volver a cometer los mismos atropellos.

Otra de las expresiones de la alternancia en los gobiernos es precisamente esa, la de repartir culpas.

Es lógico que mientras estuvo el PRI gobernando la crítica a los que se fueron no era pública; por supuesto que se daban las pugnas internas pero había también la disciplina que obliga a lavar la ropa sucia en casa. Si estuvo bien o mal, la historia se ha encargado de poner a cada quien en su sitio.

Evidentemente es preferible la alternancia a no contar con ella, porque finalmente ésta es una expresión de mayor libertad, de más opciones para elegir.

La gran pregunta es ¿Hasta cuánto tiempo es permitido a un gobernante seguir culpando al pasado? Claro que no tengo la respuesta.

Lo que sí es que actualmente en nuestro país el Presidente a diario no solo echa miradas, sino que se clava en el espejo retrovisor.

Y la analogía puede aplicarse y podemos imaginar los escenarios cuando tras el volante de este carro que se llama México, el conductor es el Presidente de la República.

Como todo conductor precavido que quiera actuar de forma adecuada y segura, es importante que vigile lo que el retrovisor le refleja, pero no puede clavarse en ello porque va a perder el camino hacia enfrente y entonces… pues entonces podemos imaginar el desenlace.


¿Seguimos coincidiéndo? www.SoledadDurazo.com@SoledadDurazo FB/SoledadDurazo


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