Una organización ecologista polaca quería estudiar los movimientos migratorios de las cigüeñas para conocer sus hábitos, su recorrido y a los peligros que se enfrentan en el camino. Para ello colocaron un rastreador con GPS a un ejemplar de cigüeña blanca. Su pista se perdió en Sudán. No dieron mayor importancia a la pérdida del dispositivo de localización hasta que, un tiempo después, recibieron una factura telefónica por algo más de 2.300 euros.


Según publica Radio Poland y recoge la BBC en su portal de noticias, durante 6000 kilómetros todo fue según lo previsto. El dispositivo colocado a la cigüeña blanca enviaba los datos correspondientes y desde EcoLogic Group seguían su recorrido recopilando la información que necesitaban para el estudio.

Sin embargo, cuando el ave entró en territorio sudanés, en la zona del Blue Nile Valley, fue cuando la transmisión se interrumpió. Su pista se perdió allí y esta organización polaca no supo más ni la razón por la que el GPS dejó de enviar datos hasta que recibió una factura telefónica por valor de unos 2.3000 euros al cambio.

Entonces empezaron a unir las pistas. La teoría que manejan es que alguien se cruzó con la cigüeña, le quitó el aparato y extrajo la tarjeta SIM para usarla en su teléfono.

Al parecer, según publica BBC, quien hizo uso de la tarjeta realizó llamadas durante unas 20 horas. De ahí lo desorbitado de la factura.


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